Asociación Síndrome
Alcohólico Fetal de Euskadi

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TESTIMONIOS


A continuación mostramos dos de los muchos testimonios que hay con SAF/TEAF:


“Después de cuatro años y medio de burocracia, ilusión, paciencia y muchas veces desesperación, nos asignaron un niño para adopción en Rusia. Tuve a mi hijo en mis brazos por primera vez el 19 de agosto de 2008 y fue lo más emocionante y bonito que me ha pasado en mi vida. Le dije al oído “soy tu madre para siempre y tú mi hijo para siempre”.

Cuando nos leyeron los informes médicos antes de conocerlo, estaban los que sabíamos que eran habituales en los expedientes de los niños rusos pero que nos habían aconsejado obviar porque, según muchos médicos españoles, a los niños de los orfanatos les examinaban especialistas y no pediatras y por ello tenían tantos pronósticos, y, de todas formas, en la mayor parte de los casos desaparecían con el tiempo. Además, ninguno era SAF o TEAF.

En aquellos años, no recibíamos cursos de Diputación donde nos hablasen de este síndrome.


Era a principios de la década de 2000. Sí que se mencionaba algo en algunos foros de YouTube sobre adopción pero siempre con comentarios de que todo se mejoraba con cariño, buena alimentación y atención médica. Aún así, quedamos con un pediatra de Madrid experto en niños adoptados del Este en grabar vídeos del niño y enviarlos para que hiciera un diagnóstico inicial del estado de salud del niño. Justo estabamos en la puerta del notario para aceptar la asignación cuando nos llamó el pediatra y nos dijo que podría tener SAF pero que no lo podía asegurar porque la calidad de las imágenes no era buena, que le mandaramos más vídeos. Fue el peor momento de mi vida. Un laberinto de emociones en 24 horas, euforia, emoción, excitación, nerviosismo, estrés, tristeza, desesperación, rabia... Habíamos conocido a nuestro hijo para siempre y podría tener SAF.

Después de un rato de lágrimas y sentirnos perdidos, decidimos que no importaba lo que tuviera, porque ya lo habíamos conocido, tocado, besado, olido, escuchado....amado. Habíamos estado con él solo 2 horas pero nos parecía toda la vida. Entramos al notario y hoy en día sigo pensando que es lo mejor que me ha pasado en la vida y se lo digo constantemente.


A pesar de tener un diagnóstico de TGD, estoy segura de que mi hijo tiene TEAF. Pero creo que da igual el diagnóstico, creo que lo que se decía en los foros era cierto en gran medida. Se pueden mejorar muchas cosas con amor, buena alimentación, terapias y tratamientos médicos. Todas las horas de juego, lectura, terapias y estimulación cognitiva, motriz y sensorial han merecido la pena. Por supuesto, hay problemas que van a estar ahí siempre, pero nuestros hijos tienen y pueden aprender muchas habilidades y capacidades que, con apoyos institucionales y familiares, les permitirán vivir plenamente.”



A nosotros nadie nos dijo que íbamos a traer a Euskadi a un niño con una problemática tan grave incurable. Ni antes, ni durante, ni después del proceso de adopción. Se suponía que acudíamos a la adopción internacional porque había posibilidad de ayudar a niños y niñas en situación de pobreza extrema y/o desnutrición. Jamás se nos pasó ni remotamente que habría algo más traumático a todos los niveles. Nada que no pudiese tratarse y curarse aquí.

En nuestras visitas al orfanato no percibimos nada raro. Era un niño que abrazaba, besaba, sonreía, jugaba, todo normal… Nos dieron muchos documentos en ruso, informes médicos y analíticas, traducidas. Poca traducción para tanto papel. La primera noche que pasamos con nuestro hijo de 3 años ya empezamos a ver que algo no iba bien y queríamos salir de Rusia cuanto antes para poder llevarlo a ser diagnosticado y tratado convenientemente en nuestro Sistema de Salud.


Y así fue. Cumplió 4 años a la semana de llegar aquí, apenas podía correr, no hablaba su idioma natal, padecía un fuerte raquitismo, parásitos intestinales que aquí ni existen, muchísima hiperactividad las 24 horas del día. Había que estar pendiente de él para evitar accidentes. A pesar de los cuidados los hubo. Mejoró de todo lo mejorable pero esa hiperactividad le comía por dentro. Ha sido visto y tratado por todos los recursos de salud, educativos y sociales a nuestro alcance. Siempre supervisado. Tocando todas las puertas, luchando sin descanso.


Seguimos en la lucha. Después de 23 años, seguimos al pie del cañón. Son grandes supervivientes en este mundo cruel que no les entiende, porque como no se les nota nada físicamente… han crecido y cumplido años con la cantinela de que si no hacen las cosas es porque no quieren… qué fácil e injusto es decirlo, sobre todo cuando no se tiene ni idea de lo que pasa dentro de su cerebro.


No tenemos diagnóstico de TEAF, a estas alturas tampoco creo que lo necesitemos; una vez traducidos los documentos de Rusia, se puede deducir que apunta maneras a que un consumo de alcohol excesivo por parte de la madre biológica, a quien no quiero por nada del mundo culpabilizar, haya propiciado un daño irreparable a niveles que vamos descubriendo poco a poco, teniendo muy presente que, si no hace, no es porque no quiera, es PORQUE NO PUEDE.


Y A PODER tenemos que ayudarles. Sí pueden, pero con la ayuda adecuada. Nuestros.as hijos.as son más fuertes de lo que pensamos y nosotras también!! Y he de decir que conocer a otras familias adoptivas que están pasando por situaciones similares con hijos.as adoptados.as incluso nacidos.as en Euskadi, nos quita al menos esa sensación de culpa y de tristeza inmensa que te entra muchas veces cuando no sabes lo que está pasando.

Desde que nos conocemos las familias, me siento comprendida, apoyada, menos sola, más capaz y sobre todo fortalecida.


Enlace a YouTube con otros testimonios:


Testimonios CAM - Sesión de la Comisión para las Políticas Integrales de la discapacidad